15 septiembre 2008

Amnesia temporal seguida de breve decisión

Cuando sonó el celular no supe si contestar, debo reconocerlo: tenía cierto temor. Es que cuando aparece un número desconocido en la pantalla de tu teléfono móvil, personalmente, me entra cierta incertidumbre que lejos de producirme ansiedad y curiosidad, me arrastra por los caminos del pánico y la alarma exagerada.

Sin deberla ni temerla contesté el teléfono. Digamos que bien pude dejarlo sonar y atribuirle toda la responsabilidad a mi sordera testicular --escuchaba muy bien el timbre pero me llegaba al ‘pincho’ contestar-- sin embargo lo hice.

-¿Alo? --Contesté.
-¿Dónde estás? --me respondió la voz de una mujer.
-¿Quién habla? --arremetí (si algo me incomoda en la vida es que no se presente alguien y pretenda que le responda algo).
-¡Martín contesta! ¿Alo? --la voz se escuchaba bastante exaltada.

Necesitaba saber quién hablaba. Es más ya había hecho una pregunta y encontré como respuesta mi nombre. Sabía quién era yo. Lo que necesitaba saber era quién estaba por allá.

Hasta ese momento era una conversación totalmente estúpida. Ninguno de los dos respondía lo que nos estábamos preguntando.

-¿Por qué te demoraste en contestar? --continuó azuzando la voz fémina pero a punto de convertirse en monstruosa.
-No sé quién habla y no pretendo responder nada hasta que no me digas quién eres. --traté de imponer respeto, me estaban atarantando.
-Soy Pamela. ¿A qué hora vas a venir? ¿Te estoy esperando como una puta?

En verdad era lo peor que me podía pasar. Había olvidado por completo la cita que tenía como la singular Pamela.

-¿Cómo una puta?, ¿Es decir con ropa muy diminuta?--pensé que un comentario gracioso podría tranquilizar las cosas.
-Ándate a la mierda. Esta va ser la última vez que me dejas plantada.

Al salir de mi casa sabía que algo me olvidaba, pero la verdad es que al revisar mis bolsillos tenía todo en ellos: mis celulares, mi billetera, mis llaves. Ups! Pero olvidé lo principal, que en vez de estar en una cena con la susodicha, y ahora bastante histérica Pamela, me encontraba en una bomba casi criminal con mis patas del trabajo.

¿Qué haría?, Pamela no era mi enamorada, ni siquiera me gustaba pero había una cita, un convenio, un pacto, una cena. ¿Qué haría?. Lo primero que se me cruzó por la cabeza fue buscar una dispensa. ¿Quedamos para hoy? O me quedé en el trabajo y no pude llamarte. Todas las excusas más inverosímiles que puedan creer se pasaban por mi mente. En verdad necesitaba un salvavidas.

-Pamela discúlpame pero me olvidé por completo, estaba pensando en otra cosa y…
-Ya fue…Adiós.

En seguida me sentí más tranquilo, sabía que ya no olvidaba nada. A decir verdad me sentía un poco mal, por haberle fallado a alguien después de comprometerme, pero no quise pensar más en
eso.

Mis patas no se dieron cuenta y seguimos bebiendo y comiendo un suculento piqueo alemán. Conversamos de otras cosas, del trabajo, de las anécdotas, bromeábamos; es decir, éramos hombres.

A las 11:30 p.m. Dos horas después de la última llamada, sonó mi celular nuevamente. Ahora sí se identificaba la llamada, era Pamela. Esta vez me preparé para recibir la puteada post plantada (esa que reviene después que la jovenzuela ha dialogado con una de sus amigas y esta ocasional partner, se convierte en el ser que te llevará a la ruina, recurrirá a todos los argumentos más denigrante para dejarte mal parado), que creía merecerla.

-¿Alo? --contesté.
-Puedes venir a buscarme me siento mal, me ha pasado algo terrible, ven rápido. Estoy en una emergencia.

Me sorprendió mucho lo que me dijo. La verdad es que no soy de ceder ante esas artimañas, soy un poco duro conmigo mismo y más aún con las personas.

-¿Dónde estás?- fue lo único que atiné a decirle.

Me dio una referencia que se encontraba relativamente cerca de su casa y luego cortó.
Me quedé hecho un paparulo, no sabia qué hacer, si ir o quedarme chupando con mis patas.

Pensé que me estaba manipulando como acostumbran hacer las mujeres, con llanto y palabras al límite de por medio, pero nunca me había hecho ella algo así, Bah! No había tenido oportunidad de hacerlo nunca, a pesar de que la había dejado plantada un par de veces antes, solo que esta vez fue en un restaurant ni no en su casa.

¿Qué creen que pasó después?, ¿Creen que fui?, ¿Qué hubieran hecho ustedes?

10 comentarios:

Ana dijo...

Mal hombre, cómo te puedes olvidar de una cita. Que malazo. con razón que no tienes enamorada.

PD: yo siendo hombre hubiera ido a ver que le sucedía.

Carmen rosa dijo...

Hombres!!! se olvidna de todo.
Yo tuve un enamorado que se olvidó de mi aniversario, plop!, dos años seguidos, era un despistado, me molestaba mucho pero era muy lindo,

carlos dijo...

Que situación, la he vivido, pero creo que me hubiera quedado con mis amigos, la verdad es que las mujeres les gusta manipular a los hombres con esas cosas, facil que lo unico que quiere es joderte

Saludos

Martín Acosta González dijo...

Nota del Autor:
Lamentablemente a veces los hombres tenemos esas cosas de olvidarnos de algunas cosas importantes. La verdad es que somos medios despistados.
Creo que las mujeres tienen cierta predilección por acordarse de esas fechas importantes.

Si alguna fémina se sintió aludida, la disculpas del caso.

Muchas gracias por los comentarios.

Enzo dijo...

Es difícil estar en una realidad así, a menos que esté muy ido, podría olvidarme de eso, pero creo que no lo hubiera hecho.
Sin embargo ya en la situación ya estaría pensando en ir, aunque siempre está el riesgo de la mujer histérica.
Saludos, cuenta el final de una vez, no esperes hasta el lunes.

María Angélica dijo...

Plop! ¿Y el final?. Estoy en mi chamba y leer tu post me ha hecho recordar que uno no siempre desea olvidarse las cosas, aveces si, pero no creo que hayas tenido las ganas de olvidarte de eso.

Creo que tu te quedaste con tus patas tomando y apagaste tu celular, pero algo de mi me dice que te quitaste enamorado de la chica y te casaste jajaja.

Excelente post, el final de la historia.

GIsela dijo...

Mal hombre, vez por eso no tienes enamorada jajaja . pobre de ti que te olvides de nuestras fechas especiales (cuales si no hay) esta super chevere lo escribes pero termina de contar que paso pues.

Carmen Rosa dijo...

Oh my god ¡!! ¿Cómo fuiste capaz? ¿Existen esa clase de hombres?, Yo lo mato. No creo que te puedas haber olvidado, fácil que no quería s ir.


Rpta: Creo que vas a llamarla por teléfono y después vas a decirle que vaya al bar.

Juan Carlos Manzo dijo...

¿Y el final?... ¿osea que te gusta hacer participar a la gente? jajaja

Buena Martín Han crecido los coemntarios...
el post es un éxito

Saludos

María Angélica dijo...

what?????, tantos coments?. ahora creo que no soy la primera en comentar.

está brvaso el post, dejas ver tu verdadera personalidad, macabra y sutil, lo tenñia tiodo calculado, canalla!!! jajaja. La gente te está dando con palo.

Mentira Mi estimado Blogger, estás escribiendo muy chévere.
Un beso