12 enero 2009

Tributo a un luchador


¿Qué puede ser más desastroso para un futbolista que quedarse lisiado?. Debe ser la muerte en vida, más allá de que sea su herramienta de trabajo, es la sensación de estar incompleto, tanto física como emocionalmente. Algo dentro y fuera de él se siente con un porcentaje menor de vida. Sabe que nunca más volverá a patear un balón como lo hizo antes. Sabe que con la pierna ortopédica que le colocaron no será lo mismo.

Dario Silva, es un ex jugador uruguayo que una fatídica tarde del 24 de septiembre de 2006 en su natal Montevideo perdió el control de su vehículo y luego todo pareció oscurecerse en su vida. El ex delantero de Peñarol, Cagliari italiano, Portsmouth inglés, Espanyol, Málaga y Sevilla de España, en plena actividad, no pudo controlar el volante de su auto como lo hacía con el balón en sus pies o su pecho.

Fueron días de desconcierto y desazón en Uruguay, una tierra en donde abundan los delanteros como él, aguerridos y fuertes, que sintió esta pérdida deportiva como si se hubiera fracasado en la final de una Copa América. Todos lloraban, inclusive los hinchas del ‘Bolso’, el rival acérrimo del Peñarol se dieron cita en las afueras de la clínica donde se encontraba internado el jugador para darle alguna muestra de apoyo: “Nacional te apoya Dario”.

Dario Silva, sinónimo de gol, antónimo de debilidad, tus lágrimas eternas por las pantallas de Fox Sport anunciando la amputación de tu extremidad inferior derecha, aquella, que me hizo vibrar en un partido en el maracaná con un ‘riflazo’ que enmudeció a los brasileños, serán hoy poema en mi mente.

Hoy casi dos años y medio después el artillero de tes trigueña y cabello rubio, pintado de manera artificial, se volverá a vestir de corto, buscando anotar ese gol imposible que lo haga inmortal en nuestra memoria, algo que él ignora, pero ya lo logró hace tiempo.




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